
miércoles, 17 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Hoy poesía de Miguel Hernández
No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.
El amor, pálido y solo.
Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.
Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.
Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.
Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.
Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.
Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.
En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.
Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.
Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.
Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:
«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».
Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.
![]() Miguel Hernández link. http://www.poesia-inter.net/Miguel_Hernandez.htm |
lunes, 15 de febrero de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
El elefante
Su peso aproxima 120 kilos y de longitud llegan a medir hasta los tres metros, los elefantes son animales con gran sentido auditivo; lo cual les permite comunicarse, aunque estén a kilómetros de distancia.
Son vegetarianos, ingieren casi 200 kilogramos de hierbas (arbustos, cortezas); cabe mencionar, que su sangre es fría.miércoles, 3 de febrero de 2010
Ezra Shabot
Shabot ha participado escribiendo en periódicos como El Reforma y la Revista Ejecutivo de Finanzas, así como en el periódico El Nacional. Actualmente, imparte cátedras y se dedica a lo anteriormente mencionado.























